“Nunca olvidaremos nuestra primera experiencia. Tuvimos en nuestro hogar a un bebé de quince días. Estuvo con nosotros sólo tres meses hasta que le encontraron una familia que lo adoptó. La satisfacción de poder darle a un recién nacido un hogar es maravilloso. Ahora no podemos seguir acogiendo porque nuestro trabajo no nos lo permite, pero seguimos participando en el proyecto, apoyando la formación y otras actividades, siempre que podemos”.